-... Aaaah, como tu no nos "ajuntabas" y no nos invitaste a tu cumple, al final nos vamos a regalar una a otra los regalos que te habíamos comprado...- Consuelo y Begoña se sentaban en los pupitres de atrás.- Es mentira. No me habeis comprado ningún regalo-. Yo me había inventando una fiesta de cumpleaños ficticia para poder "no invitarlas". Si, es cierto que había sido mi cumpleaños, pero no hubo ninguna fiesta.
- Ya verás, mañana los traeremos a clase y los abriremos delante de ti, para que chinches.
Al día siguiente se presentaron en clase con sendos paquetitos y se sentaron en sus pupitres detrás del mio. Claro que esperaron a que yo me sentara en el mio para asegurarse de que yo me enterara de las maravillas que me había perdido.
Uno de los regalos consistía en una libretita pequeña de esas que tienen dibujos en las tapas y las páginas son de colorines y un boli de fantasía que me encantaba. El otro era la cabeza horrible de un punki con una suave pelusa rosa fucsia en la cabeza a modo de pelo, estética ochentera total, de porcelana "made in taiwan".
Yo miraba los regalos con ojos envidiosos. Sobre todo la libretita y el boli. Pero después de mucho rogar, alegando entre otras cosas que "ya nos ajuntamos y los regalos eran para mi, ¿porqué no me los dais?", "joooo, era mi cumple..."
La horrible cabeza punki estuvo en la estantería de mi cuarto durante mucho tiempo. La libretita y el boli se lo quedó Begoña. ¿Moraleja?
Foto vía: Panties Revenge


Linda pic
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